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El Mundo
March 3rd, 2016

¿Chaikovski o Tchaikovsky?

La Real Academia Española indica que los nombres propios de otras lenguas deben escribirse como en la lengua original y no están sujetos a las reglas de la ortografía española. Pero como regla general, los nombres propios que provienen de otro alfabeto deben preservar en su transliteración la pronunciación más aproximada posible a la original, con caracteres del alfabeto latino.

El caracter cirílico Ч, inicial del apellido en ruso del genial compositor que esta semana homenajeamos con la ejecución de sus sinfonías completas, tiene una pronunciación que se aproxima al sonido de "ch". En rigor, a este sonido se lo conoce internacionalmente como consonante africada postalveolar sorda. Incluso, en el alfabeto cirílico existe la letra Т, pero esta no forma parte del nombre del compositor.

Por esta razón, la grafía correcta en español es Chaikovski, con Ch en lugar de Ч y la letra i en lugar de los caracteres cirílicos ий. En el idioma inglés, donde las reglas de transliteración son menos estrictas y acatadas, se ha adoptado como convención general el uso de la grafía Tchaikovsky, incluso cuando estrictamente, según las propias reglas de ese idioma, su apellido debería ser Chaykovsky.

El origen de la letra T en la grafía de Chaikovski proviene de la cultura francesa y de su enorme influencia en los países de habla hispana durante el siglo XIX, a tal punto que las primeras traducciones de literatura rusa se hicieron a partir de textos franceses, y Chaikovski se hizo célebre en occidente en buena medida gracias a su música de ballet, que se irradió desde París y su escuela de danza. Del mismo modo que en las primeras ediciones de los libros de Anton Chéjov su apellido aparece escrito como Tchékhov o Tchejov, el apellido Chaikovski se difundió en el mundo de habla hispana como Tchaikovsky, tomado de la necesidad de los franceses de crear una grafía para un sonido que no existe en su idioma: “ch” suena como “sh” o la “y” suave en el Río de la Plata; sólo con la T delante puede sonar como la “ch” española. Cada lengua adoptó a este respecto la grafía que más conviene a sus posibilidades: los italianos escriben Ciajkovski (la “j” tiene valor de “i” y la “c” frente a la “i” de “ch”), mientras los alemanes escriben  Tschaikowski (ver, por ejemplo, que allí la “w” tiene valor fonético de “v”), y en los idiomas eslavos se estila Čajkovskij (la “c” con el circunflejo tiene valor de “ch”, como en Janáček). Siguiendo esta línea, en español, la grafía que permite una pronunciación lo más cercana al original es Chaikovski.

Los estándares internacionales adhieren actualmente a esta tendencia: basta con buscar en Wikipedia o en libros editado en España para corroborarla. El Teatro Colón adoptó esta grafía hace largo tiempo: fue a fines de la década de 1990, durante la gestión de Gerardo Fernández como Jefe de Publicaciones de la casa, en consonancia con la grafía también por esa época adoptada por medios como Clarín. Este criterio, que es el único correcto en la materia, es el que el Teatro Colón sigue utilizando en la actualidad y es producto de una expresa y meditada decisión sobre el punto.