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Ópera
13 de Marzo de 2016

"Homenaje a Ginastera" Entrevista a Guillermo Scarabino

Publicado el 13 de marzo en la edición impresa de Perfil

Por Analía Melgar

Este año, los días 15, 18 y 20 de marzo, al celebrarse el centenario del nacimiento del compositor argentino Alberto Ginastera (1916-1983), el Teatro Colón pondrá en escena su ópera Beatrix Cenci, con libreto de William Shand y Alberto Girri. El argumento sigue la historia real de Beatrice Cenci, la noble romana que, en el siglo XVI, asesinó a su padre, quien abusaba de ella y, apoyado en su poder político y económico, había evitado instancias judiciales.

El tortuoso argumento es guiado, en esta puesta en escena del Colón, por Alejandro Tantanian, en tanto la batuta está a cargo de Guillermo Scarabino. Este conductor de orquesta es además el director general de Producción Artística en el Colón, y publicó el libro Alberto Ginastera: técnicas y estilo (1935-1950) (Buenos Aires, UCA, 1996).

— ¿Qué atractivos destacaría en esta ópera?

— Hay muchas cosas que se pueden trasladar a la actualidad, como la violencia de género, la corrupción, la conspiración de los hijos para liquidar al padre. Los aspectos oscuros del comportamiento humano tienen vigencia permanente. Musicalmente, esta tercera y última ópera de Ginastera conserva todos los recursos de la vanguardia musical de los 60 y los 70. No es un lenguaje fácil, pero se adecua a la fuerza, a la violencia de la acción dramática.

— ¿Cómo caracterizaría la música de Ginastera?

— Ginastera evolucionó desde una especie de nacionalismo hacia una fase, digamos, expresionista. Beatrix Cenci es una obra de neto corte expresionista. A la par que utiliza las técnicas dodecafónicas, apela a la música aleatoria. El lenguaje es bastante actual; trabaja mucho con texturas ásperas, lisas, especie de nubes de sonidos que espolvorean la atmósfera acústica: un catálogo de la vanguardia musical de su época.

— “Bomarzo”, otra ópera de Ginastera, fue prohibida en 1967. ¿Cuán provocadoras pueden considerarse sus obras? 

— Estos espectáculos están pensados para un público adulto. En Beatrix Cenci hay contenido violento y sexual, que puede resultar chocante: las personas pueden levantarse y retirarse. Hay [otras] manifestaciones que no provocan nada de eso; crean decorados visuales y sonoros, en los cuales uno se siente muy confortable. No está mal que el arte movilice cuestiones en el espectador. Lo de Bomarzo fue en el contexto de la Noche de los Bastones Largos; felizmente, creo que eso ya está superado.